En el año 2018 hice algo que ningún ingeniero de desarrollo de piezas de plástico debería.
Aceptar la responsabilidad de los cálculos FEA del departamento.
Un par de prácticas de simulación estructural en la carrera era todo mi bagaje.
Así que nada todo podía salir mal.
Y así fue.
El caso es que el compañero al que iba a sustituir poseía en su haber el reconocimiento de conseguir simular un impacto (caída libre) con Inventor Nastran.
Viendo el resultado de los cálculos con perspectiva, no se parecían en nada a la realidad.
Entre otras cosas porque los datos del plástico eran tan realistas como los del catálogo de tu proveedor.
Pero haber conseguido solamente que el cálculo convergiera y «pareciese» real, le convertía casi en un PhD en mecánica computacional.
Ante sus ojos y ante los de todos los demás.
A ver, el chico era muy bueno.
Y tenía mucho mérito haber conseguido semejante hazaña con los recursos que disponía (en 2018 Inventor Nastran no tenía aún módulo de cálculo explícito).
Pero el cálculo no servía de nada.
Bueno, en realidad sirvió para meterme mucha presión.
Y para que me espabilara.
Así que aquí me tienes, varios años después, haciendo simulación estructural con materiales complejos…
Y ahora sí, me presento.
Me llamo Miguel.
Soy ingeniero de simulación estructural mecánica y experto en piezas de plástico.
He nacido y vivo en Valencia.
Estoy muy muy cerca de los 40.
Y tengo un hijo.
Un «pequeñajo» que me ha cambiado la vida por completo.
(Más que aquella simulación de impacto de mi compañero.)
También me gusta el deporte.
Y me encanta trastear con herramientas de IA.

Y volviendo a lo de antes.
Yo también empecé siguiendo con una formación que te enseñaba los pasos a seguir en un software.
Pero que no te enseñaba a pensar primero. Solamente a hacer check en una lista hasta darle al botón de «Run».
Y eso solo me trajo una cosa…
problemas.
Retrabajos, rediseños, validaciones que no se parecían a mis resultados.
Y pérdida de confianza de todo el mundo.
La industria te pide siempre resultados para ayer. Pero no todo vale.
Cuando entiendes que lo que hace buenas tus simulaciones son las suposiciones que decides tomar, todo mejora significativamente.
Analizar lo que tienes delante y pensar bien como vas a plantear el cálculo te ahorra mucho tiempo en iteraciones después.
Pero priorizar la optimización del tiempo de cálculo para obtener resultados más rápido solo te lleva a una cosa:
Cagarla el 80% de las veces (si no más).
Así que después de mucha prueba y error, muchas cagadas y (muchas más) noches sin dormir, he decidido recopilar todo este conocimiento y ofrecerlo para aportar valor a quien lo necesite.
Correos semanales, workshops, herramientas, y lo que se me vaya ocurriendo por el camino.
Si quieres evitarte problemas de retrabajos, rediseños o retrasos en tus proyectos por no aplicar tu criterio como toca, estos correos puede que te ayuden en algo.
Abajo te puedes apuntar.